miércoles, 10 de agosto de 2022

Y la vida cuando?


Despertar temprano ✔️

Disponerse a emprender✔️

Desayuno raudo ✔️

Establecer metas ✔️

Cumplir responsabilidades✔️

Atender compromisos ✔️

Resolver situaciones ✔️

Comida entre proceso✔️

Cerrar tratos ✔️

Avanzar proyectos ✔️

Terminar tareas ✔️

Con suerte, cena✔️

Llegar al destino ✔️

¿Y la vida cuando?


¿Cuando con total serenidad nos regalamos el espectáculo que es cada amanecer? 

Caminar descalzos para vibrar y conectar con la energía del centro de la tierra y renovar lazos entrañables con la naturaleza, a la que ignoramos sarcásticamente cómo si nuestros pulmones se alimentaran de helio y por recarga.

¿Cuando encontrar en medio del escándalo el renovador poder del silencio al que le tememos tanto por la escandalosa propaganda de la depresión?

 La serenata de las aves y el murmullo del viento que viniendo de tan recónditos espacios se acurruca a reposar justo en la guarida que es nuestro cuerpo. 

¿Cuando nos tumbamos al suelo con la inocencia de un espíritu recién descendido a apreciar el recorrido de las nubes y el sol causando los más pintorescos lienzos de arte imposibles de atrapar tantos y tan diversos en una simple imagen de limitado efecto? 

¿Cuando le prendemos chispa al ingenio y bromeamos como niños hasta hacer renovar nuestro sistema inmune con explosivas carcajadas oxigenando el plasma? 

¿Cuando detenemos el tren de las ideas preconcebidas para impresionarnos con la inteligencia de las hormigas, las abejas o el entorno relajado de la atmósfera en simple sincronía con la rotación de la tierra? 

El reino animal que sobrepasa nuestro raciocinio con una inteligencia magistral, por que no piden permiso ni se estresan por lo que viene después, los que saben exactamente qué significa cada transición y cómo repercute en el ambiente, los que saben de dónde huir y hacia donde guarecerse, los que confían en que cada momento es exactamente lo que está supuesto a ser, los que tienen simplemente todo dentro de ellos mismos por eso a donde van no cargan con nada, y aun en la agresividad e intempestiva invasión del humano, eligen adaptarse para subsistir. 

Nosotros con un poco de dificultad, estallamos, huimos, nos auto medicamos, renunciamos sin esfuerzo y algunos hasta nos suicidamos.

¿Cuando le regalamos calma al tiempo y dejamos que los relojes se queden sin pila para que el momento sea auténtico y sin prisa?

Disfrutando del aroma de las flores, las frutas, el café, una merienda digna con la creatividad de un buen guisado, la compañía perfecta que no es mas es la que nos contagia de alegría y nos inyecta de entusiasmo por compartir; compartir espacios, momentos, utilidades, motivos e ilusiones.

Ser útil es una buena facultad, pero estar vivo es una fortuna esporádica, la vida siempre pasa, y aunque hemos querido atrapar al tiempo poniéndole medidas, no hay nada más rápido que ver la vida pasar entre premisas vanas. 

Si,es admirable ser, deber y tener.

¿Pero la vida…Cuando?

martes, 2 de agosto de 2022

Matando al demonio

Maestro M


Nunca supe, y usted ha muerto ya, no tuve idea de la razón de su frustración y odio para poner de pie a una criatura (por que eso era yo entonces) una criatura de 12 años que en su rebelde pubertad, aun tenía la inocencia de la niñez que no acababa de irse y la falta de guía inspiradora en una juventud que ni siquiera había llegado aun. En el momento en que su personaje vestido de verdugo, entró al salón, su energía cimbro completamente el ambiente, y frente a un grupo de alrededor de 30 niños más, convocó a mi decapitación sin haber sido informada por compasión de la razón por que la me iba a asesinar emocionalmente.

Le pregunto a todos utilizándome como carne de cañón ¿la similitud entre otra compañera de grupo y yo? que para desgracia mía,  llevaba mi mismo nombre y era hija también de otro docente. Pregunto más como un tipo de confrontación, haciendo énfasis en que, aunque nuestros nombres y paternidades fueran similares yo jamás dejaría de ser de un pueblo, jamás dejaría de ser profana, irreverente y soez. 

Utilizó un lenguaje que por años no comprendí, pero su energía me quedó muy clara, era la firme energía de una persona perversa, y las palabras que me marcaron no fueron por su significado, fueron por la determinación de hacerme pedazos, usted, un adulto cegado por no se que historia que escuchó de terceras personas sin corroborar ni hacerme partícipe de ello, mucho menos concederme un juicio justo o por lo menos coherente o responsable teniendo casi el triple de mi edad. No sentí vergüenza de mi, sentí impotencia por estar siendo cruelmente censurada y acusada de algo tan enorme que hasta el día de hoy no supe y nadie me explico cómo logre merecer eso. Solo se que fue el detonante que permitió el abuso de más de uno en adelante, fue la primera flecha que le dio permiso a los demás arqueros a disparar sin piedad; me toco ser a partir de eso el saco de boxeo de los siguientes en el tren del odio, ya con el sacramento de su anuencia. 

Tengo de esos meses en particular (antes de finalmente haber salido huyendo) las más claras muestras demoníacas de seres que fueron todo menos humanos, actitudes y circunstancias que son todo menos normales.

Cuando alguien me habla de odio, en mi memoria la primera cara en acudir es la suya, y con el tiempo ya no es una imagen la que recuerdo, es una vibración más devastadora que un movimiento telúrico, es un estado de shock en mi niñez que se vio completamente arrasada por su hostilidad. 

Han pasado tantos y tantos años, y aun trabajando con todo el ahínco no he podido del todo dejar de sentir ese hueco miserable en mis entrañas que me llevan frente a usted en ese simple instante en donde un adulto eligió ser un infame demonio y causar una de las heridas más lacerantes en una criatura que luego se convirtió en la mejor de sus alumnas y por años eligió ser exactamente ese demonio que tomó como imagen fuerte, dominante y firme, que nadie se atrevería a lastimar….

¡Eso si que resulto inspirador!

Su lección me dio la idea de autoprotección convirtiéndome exactamente en eso, que tanto me hirió y esa programación neurolinguistica es también la que me ha traído hasta este instante de empeño por limpiar, sanar y perdonar lo que imagine absolutamente imborrable y sin embargo debo eliminar o por lo menos reacomodar en mi subconsciente para poder superarlo. 

Y aun a pesar de todo ¡sobreviví!

Donde sea que la muerte lo haya enviado a usted, lo dejo libre de mi y aquí y ahora YO me dejo libre de usted…




lunes, 7 de febrero de 2022

Y los ciclos son mágicos

Ya no estoy en donde todo me rodea, 

estoy en este mundo interno, en este punto adentro, en este espacio etéreo donde no vive nada más 

que la esencia y no muere nada más que la materia.

Tengo que prevaler la lucidez temporal y espontánea brotando de la fuente donde todo emerge.


Finalmente, ella se comunica cuando le nace, 

no puedo forzar a las ideas por que brotan espontáneas, fuera del tiempo y los caprichos 

de la mente, tarde o temprano emergen.

Hoy me siento naciendo, con los ojos nublados de sosiego  y el alma frágil, rehusó a despojarme de las cáscaras que me envuelven con ataduras mentales amordazando el sentido y anclando mi propósito. 


A mi no me ha desconcertado lo que no puedo, finalmente lo que no puedo tampoco me a apasionado, me ha tomado por sorpresa 

lo que se que puedo y al parecer por preceptos implantados, muchas veces temo que no debo... 


Llegue a este plano como un espíritu libre, extrovertido y lleno de curiosidades, ávido de explorar sin límites; pero llegué al lugar más desafiante y restringido en todo contexto. 

Un entorno desprovisto de conciencia absolutamente tóxico y envilecido por doctrinas absurdas e instrucciones  intransigentes bajo la excusa del “respeto” y la usanza que no es más que sumisión ante el poder. 


He pasado del escándalo ensordecedor al ruido presuntuoso, ese ruido cotidiano que se va diseminando entre las palabras eventuales,  palabras que sin significado van perdiéndose en el murmullo distante cuando esa misma distancia se convierte en soledad y el murmullo en rotundo silencio. 


Es verdad que la verdad no existe, al menos no es única ni radical.

Cada uno posee su realidad apegada a su propósito  así este parezca desde otra perspectiva, necio e irracional.

Nada mejor que refugiarse en la brújula del tiempo, que es sabio, certero, auténtico y hábil para hacer engranaje perfecto de justicia, sobriedad y equidad.


Así es que se fecunda un universo expansivo dentro de un singular personaje  ¿y ahora, que hacer con esto?

A partir de allí queda un limitado grupo entre toda la humanidad que estaría apto para comprender lo escrito aquí (nadie quizá ) por que advierto la convulsion latente de una energía en cadena de gente sumergida en pesadillas que se presiente muriendo de dolor viéndose arrasados por el indomable tiempo, sin vehículo para este viaje, aferrados al cuerpo con fervor, profundo miedo... y por eso, llego el momento de que los soñadores comencemos a despertar, la pesadilla es el letargo.


No hay uniformidad, la vida es un fenómeno natural, llena de alteraciones, eventualidades, cataclismos internos, externos y transmutación.

Todos unidos por átomos y partículas pero divididos por ideologías y anhelos; otra interpretación del miedo.


Finalmente hay una cosa que lo arruina todo desde la raíz: “Las expectativas” 

Ya sin ellas, la carga es más ligera y el espíritu vuela libre y sin odiseas... Y los ciclos son mágicos, ocurren cuando menos lo esperamos y más les anhelamos.


Cuando estamos dispuestos a especular que el  sentido común es el más contaminado de los sentidos, podremos ver que no es “común” sin ataduras mentales y pierde total “sentido” sin memorias terrenales.


Este yo etéreo rescatado por fin de aquel yo humano, emancipado, libre…

Frente a la libertad  sin más limitación orgánica, reconozco que YO, ya no era para nada la que nació conmigo…




sábado, 5 de febrero de 2022

¿Y cómo?



Saber que no siempre se tienen todas las palabras y si se tienen, no siempre tienen que ser dichas…

Saber que el silencio es el amigo más ligado a tu alma y el guardián de tus sentidos más vulnerables, por eso es el más valioso de tus guerreros internos.

Saber que puedes estar en guerra con tus pensamientos pero en paz con tus emociones.

¿Y cómo?

Dejando que la pausa te haga efecto.

Tumbándote a escuchar la vida que está detrás del escandaloso mundo artificial.

Llenando tus pulmones de gritos enfurecidos que pueden ser expulsados con suspiros y en calma.

Eso no es cobardía, no es eludir la realidad.

Ser capaz de estar en silencio aun con nudos escandalosos en la garganta, eso también es sanar. 




lunes, 31 de enero de 2022

Que tú cerebro acompañe a tu corazón, pero que no lo domine... 💞


 

jueves, 2 de septiembre de 2021

Estamos muriendo



Hoy caemos como moscas frente al rociador de veneno, pero verdaderamente elegimos una muerte lenta y absolutamente torturadora bajo este reloj de arena.

Nuestra manera de “sobrevivir” es un lamento a diario. Elegimos todas las circunstancias para auto flagelarnos creando caos de simplezas ridículas.

Queja, malestar, incomprensión, inconformidad, rabia, rivalidades, son algunas de las raíces de este ramillete de antipatía con la que nos hemos acostumbrado a convivir.

Si llueve, si hace calor, si tenemos insomnio, si el cuerpo no es ideal, si la familia es nefasta, si el trabajo es hostil. 

¿De donde aprendimos ese mecanismo de auto defensa para justificar nuestra pereza y comodidad para permanecer en este círculo vicioso heredado generación tras generación?

Presumimos vivir en una época de avances tecnológicos que hacen nuestra vida “relativamente” más “cómoda y  fácil” cuando el letargo mental y la ignorancia sobre nuestros propios dones y habilidades ilimitados están amordazados por un candado verbal que nos repite lo impotentes que somos ante la sociedad avasalladora y hermética a la que pertenecemos.


Hay que ver cómo un extranjero cambia de país y sin entender lengua, costumbres y usanzas florece y se perfila exitoso en toda su extensión por simplemente romper las cadenas limitantes de su cultura murmullándole al oído basura a través de todos los medios de comunicación posibles. Donde la música, el cine, noticieros, anuncios, el arte mismo le son ajenos y deja a su mente libre realmente para volar con su albedrío al máximo de libertad creativa. 

¿Por qué los asiáticos tienen tanto éxito en Latinoamérica cuando en su país se están suicidando? 

¿En que momento los latinoamericanos se convirtieron en prolíficos empresarios en el extranjero cuando en su país no podían promover y mucho menos exigir sus propias ideas y/o necesidades? 

¿Que rompe la burbuja en la personalidad arrolladora de un ser exitoso que deja de ver fronteras para ver valles extendidos frente a sus deseos de exploración y creatividad? 


Logramos edificar una casa llena de lujos y habitamos un cuerpo cada vez más arruinado y vacío, sin ánimo de continuar hasta que además de enfermar el espíritu logramos envenenar cada órgano que nos habita.

Matamos nuestra capacidad de asombro, la vida que nace cada día frente a nuestros ojos en el milagro de cada amanecer, los animales, las plantas dándonos todo de sí, la lluvia, el firmamento, la gestación misma nos tiene sin cuidado, apreciación y agradecimiento.

Estamos muriendo en calma y por elección propia. 

Sobamos la espalda en nuestros hijos con amor para darles a entender que no importa que no triunfen, que no se esfuercen para que no salgan heridos, que no sufran mientras podamos evitarles un estado miserable que la experiencia propia nos ha mostrado, estamos aquí para consolarnos generación tras generación como ley de vida. Y cuando reconocemos a los temerarios, los señalamos inmediatamente como inadaptados, les damos la espalda por miedo a ser contagiados de su locura y les juzgamos hasta que nos estalla su luminosidad frente a los ojos y no nos queda mas que admirarles; quedamos con la boca en jugo deseando haberles reconocido a tiempo y nos inventamos todas esas historias de seres superiores e iluminados que pasaron un día por nuestras vidas dándole a la fantasía un gran mérito, en vez de reconocer que la distancia entre la cima y la falda es romper con la antipatía y la zozobra, tomando la iniciativa como ventaja y no el reposo como escudo protector. 


Estamos muriendo cuando nos matan la iniciativa de dar un paso a los pocos meses de nacer poniéndonos un andador para ir cómodos y seguros, sin riesgos y sin peligros. 

Matamos las ideas de nuestros hijos con toda la sobre protección de la que nuestro amor es capaz.

Matamos la creatividad burlándonos del contiguo por empatizar con la mayoría, y morimos ahogados en esa piscina de miedo para nunca ser objeto de aquella misma red de opresión social.

Culpan a las vacunas, a los virus, a las pandemias, y habemos muchos con años de ideas aniquiladas y expiración de sueños incapaces de opinar y mucho menos poner en duda lo establecido y replantear.

Nos están matando nuestras ganas y nos estamos muriendo por ser ellos, los extrovertidos, los invasores, los escandalosos, los atrevidos, los de afuera. 

Hoy pierde la vida más rápido un soñador que un cadaver.

La profecía está cumplida Einstein, vivimos en una sociedad de idiotas, de cuerpos autómatas inertes de ideas, seguidores y esclavos de sus propios venenos.

Si nos mata un virus, una vacuna, una enfermedad, una bala perdida, nosotros mismos abrimos el fuego.  

El confort es más peligroso que un frasco de veneno.  

La pregunta certera es ¿Cuantos de nosotros estamos realmente vivos?

Hemos muerto muchos, seguiremos cayendo, hemos muerto más de los que hoy yacen bajo tierra…

domingo, 16 de mayo de 2021

Pantomima

 Lo que sé del amor, fue por el odio

inminente maestro en cada historia,

gozando en descarados episodios


tatuando intencional a la memoria.



Haciendo entre piruetas un destino


obligando a la calma en la derrota, 


sin prisa por las grietas del camino


dejando como pistas simples notas.




Un amor se marcho con el roció


otro al destello suave del ocaso,


llenando con murmullos el vacío


tras el afan que apremiaba a su paso.




Lo que sé del dolor fue coincidencia


del mal habito aunado a la confianza,


vulnerable a la pícara influencia


hiriendo a los deseos, de infiel ausencia.




Jocosa es la ironía de cada historia


cuando el amor y el odio son tan amigos,


atragantando al ser de anhelo y gloria


con tantos  sentimientos de testigos.




Lo que sé del amor es cuál parodia


de insensatez tras devociones vanas


con certeza el odiar es imprudente


confundiendo al amar con simples ganas.







miércoles, 26 de agosto de 2020

Nadie presente, nadie consciente....


La gente cree muchas veces que puede opinar acerca de otros, por haber convivido en una simple etapa en el camino.
Hay quien se conoció en la niñez o quizá en la adolescencia, y por esa razón creen saberlo todo, el carácter, los gustos, motivaciones, ideas, cualidades y muchísimo más acerca y principalmente de todos los defectos; por que valla que la adolescencia es de lidiar con defectos camino a descubrir y pulir las cualidades.
Sin embargo a veces tu, no recuerdas ni sus caras, ni sus nombres, ni siquiera su tono de voz, aunque sea de personajes realmente cercanos, incluso íntimos, es natural especialmente a estos últimos preferir olvidarles. Pero ellos a ti te profundizan a detalle, aunque hallan dejado de verte por muchos años.
Tienes que estar seguro(a) de una cosa: “Ellos” no hablan de “ti” hablan de si mismos a través tuyo, hablan de quienes estaban siendo al convivir contigo, hablan de sus temores, sus tentaciones, sus pensamientos y costumbres.
Interpretan una idea suya con tu imagen como protagonista, ignorando que el trasfondo de la personalidad individual, actitud, manifestación interactiva con quien se está relacionando, es una situación emocional momentánea (incluso una situación mutua) lo que en ese momento y esa etapa está siendo exteriorizado es el reflejo de importantes revelaciones subconscientes que se vuelven formas de interrelacionarse, actuar y convivir.
La persona que dedica una conversación a hablar de otra a la que quizá ya ni siquiera frecuenta, o aun frecuentado, no hablara para nada de la otra persona, hablara de el reflejo que le implica su experiencia a través de esa pequeña parte de la convivencia. Hablara de sus ideas motivadas por la crianza misma que le precede, y el tono en que esté juzgando es el tono en el que simplemente ha sido educado o acostumbrado a expresarse.
En inconsciencia los  padres o adultos que rodean un infante le impregnan muchos ejemplos a estos niños que están a su cargo, y sin proponérselo les predican con el ejemplo sus ideas y expresiones que parecen siempre coherentes en el contexto social que les rodea.
Nadie rompe esta cadena por naturaleza, tiene que haber curiosidad de explorar nuevas formas de pensamiento, quizá un evento que despierte la voluntad en el descubrimiento de vislumbrar el mundo desde otra perspectiva, y despojarse del miedo arraigado por la premisa de estar irrespetando a los mentores originales, que no hicieron más que transmitir sin culpa una cadena de memorias y pensamientos que en casi todas las ocasiones son absolutamente tóxicos en el proceso de actualizarse a una realidad distinta, a una época completamente diferente, dándole la espalda no a los ancianos predecesores de un ejemplo, pero a la necedad de una forma de lo que es “culturalmente usual” en su idea de realidad, por una etapa antigua de experiencias, estancando a la memoria y anclando así a personas en una terca melancolía de su recuerdo, enmarcándolas a etiquetas.
Hemos todos vivido muchas experiencias diarias, algunas que en cuestión de segundos nos cambian la visión que nos protegía inocentemente, y se nos muestra una realidad que desentona no solo con nuestra costumbre de pensamiento, pero con nuestra conciencia misma, llevándonos a través del shock y el rompimiento de paradigmas, a transformar hasta la más íntima fibra emocional convirtiendo el carácter o personalidad absolutamente distinta a la versión de casa cuna.
Por eso no es de sorprenderse en el reencuentro de algún antiguo personaje conocido, reacciones como “¿no me digas que..?” “¿apoco ya no...? ” “¡a como cambia la ciudad a la gente!”  “¿se te subieron los pesos a la cabeza?” “¡como has cambiado...!” “¿a donde quedo aquella persona?” etc etc etc... O en alguna red “social” que mejor título tendría de anti-social, por la distancia y poca precaución al reflejar con simples trucos de tecnología lo traumados que estamos ante nuestra imagen frente a otros y lo atados a la predisposición sobre la crítica externa, por lo cual nos sentimos obligado a poner “aclaraciones” “estatus” “actualizaciones” y “opiniones” a cerca de todo tema que nos despierte vulnerabilidad y/o paranoia. 
Lo cierto es que en esta realidad ya somos “años” de distancia de quienes fuimos, somos vivencias, experiencias y transformaciones emocionales aparte; Somos víctimas del “estancamiento ajeno” y victimarios en la intolerancia hacia los “lentos evolutivos”, lucha y guerra entre los conformistas del pasado y los extremadamente encaminados hacia el futuro, etiquetas que nos vuelven agua y aceite, y de ambos polos, nadie presente, nadie consciente...


viernes, 14 de julio de 2017

Y yo tengo derecho a equivocarme. 


Y tu tienes todo el derecho a equivocarte.


No tienes por que sentir que debes ser tragada por la tierra o desear no existir por un momento erróneo de circunstancias desastrosas.

Tú tienes derecho a equivocarte lo entiendan quienes te rodean o no. Tienes derecho a tropezar, caer y levantarte con toda la dignidad de alguien que ha aprendido una gran lección.

Tienes derecho a no hacer siempre las cosas robóticamente o bajo las expectativas de quién tampoco estará exento a cometer errores lo admita o no.

Tienes derecho a no poner a todos primero por que asumirán que siempre deben dejarte para después; entonces en el momento preciso en vez de que pese más el esfuerzo la conveniente balanza se inclina a juzgar y condenar.

Tu tienes derecho a dejar ir el momento pasado por que la vida no se estacionó en un instante solo por que los demás no saben, no quieren o no les interesa eliminar un error entre muchas (convenientemente) ignoradas virtudes. 

Tu tienes derecho a convivir sin vergüenza ni miedo ni remordimiento solo por que los demás creen que te pueden recriminar siempre lo que reflejan de su propia psicosis de enfermizo ego.

Una crisis es en verdad una puerta mágica a la evolución.

Tienes frente a ti una gran oportunidad para crecer en el proceso de aprender la realidad de un suceso del que no debes preguntarte: ¿por que pasó? si no ¿para qué pasó? Y continuar.... 

jueves, 16 de febrero de 2017

Cuentos para suicidas.

Lo mejor que pudo pasar fue la lluvia, así se confundió cada lágrima entre gotas y cada trueno ahogó los gritos desesperados de mi espíritu harto de soportar la física de mi edad.

Ada: -Eres mi mejor amiga, puedes confiar en mí.- sin embargo mirándola a la cara no podía dejar de desear que estuviera muerta, que dejara de mentir frente a mis ojos y se volviera el reptil que yo deseaba pisotear con la saña de mis acumulados resentimientos.

¡Gracias!-Le dije apretándole las manos en seña más que de fraternidad, de contención.

Ada: - Pronto lo vas a olvidar, él no te merece.- Y volví a sentir una fiera atrapada en mi estomago a punto de soltar el zarpazo contra toda esa cara llena de cinismo hablándome dulcemente.
 No me duele él - Le dije - y la abrace con fuerza queriendo hacer de sus huesos polvo entre mis brazos.
Corrí... di la vuelta y salí corriendo con el pretexto de guarecerme pronto de la lluvia. Le dije adiós a una historia de amor, una donde las células no habían escogido por qué había escogido yo; una hermandad que maldijo desde su principio el resto de mis siguientes relaciones sociales y sin embargo la defendí siempre como lo único real que me pertenecía, mi voluntad, por que yo la elegí.
Y sucede que la realidad te enfrenta a un espejo cósmico en el que todo cuanto te rodea, tiene tal exactitud con tus vivencias, los conflictos, los atajos, las oportunidades y las emociones son canales en el fluir de la realidad ¿hacia dónde enfocarte en medio del caos? 
Queriendo huir regrese a casa, sintiendo literalmente la zozobra de un perro cuando mete la cola entre las patas; que enervante sensación. 


Helen: - ¿Le preguntaste? - Exclamaba sacudiéndome insistente por toda la rabia con que me vio partir antes. 
No...- Le dije con fastidio. Después de todo que ganaba yo sacando una imagen diabólica de alguien que había santificado tanto.  
Helen: - ¡Debes estar bromeando, tienes todas las pruebas para tirarle la máscara ¿Qué estabas pensando?- 
Verdaderamente no estaba pensando, estaba sintiendo. 
Me metí en mis propios pensamientos y deje de escuchar el sermón capital que rezaba mi prima con toda vehemencia, me deje caer en el sillón junto a la puerta y sentí como el corazón me bombeaba aceleradamente precipitando la sangre en mi cabeza, todo punzaba, todo corría, todo se colapsaba en forma de adrenalina que entre el sudor y la ropa mojada por la lluvia confundían por suerte las lágrimas que me exprimían el dolor.

Quería entender a mi estomago sin incluir a mi cabeza. Tome tiempo, días, y a casi un mes seguía reteniendo ideas inconclusas incoherentes y ruidosas.
¿Como sanar una emoción tan infiltrada entre los huesos?
Había pasado por todo en esos largos años de confidencialidad y la principal testigo había utilizado el principio básico de la ley sobre la delincuencia: -"aquello que dije había sido utilizado en mi contra"- y desarmando mis estrategias había reforzado las suyas despojándome de todo lo que le interesaba de mis posesiones materiales y sentimentales. 
Volví a comprar ciertas cosas que perdí, volví a construir ciertas relaciones fracturadas a causa de haberla elegido con prioridad, pero las emociones involucradas y los sentimientos rotos, esos no conseguí reconstruirlos fácilmente.
La vida no me hacía sentido.
   Dr: - ¿Puedes explicarme esto que sientes?  
Y yo no podía hablar, el dolor había paralizado mis intestinos y apenas me dejaba respirar.
 Dr: - Voy a inyectar pero será suave y dolorosamente, si te mueves deberemos repetir el proceso así que intenta respirar y sostener el dolor con esta almohada entre los dientes.
Ahí estaba yo, un año más tarde muriendo de una gastroparesia deseando no haber consumido tantos alimentos nocivos estancados justo en el momento menos indicado dentro de mis intestinos. Gritaba mentalmente mientras gemía como una vaca a punto de parir una cría. 
No tenía ni la edad ni las características para hundirme precipitadamente en el pantano de las condiciones físicas en las que comenzaba a sumergirse mi cuerpo. 
¿Quién se instaló dentro de mi? No reconocía ninguno de mis pensamientos, no podía saber si era genuinamente yo quien estaba eligiendo odiarlo todo incluido mi cuerpo.
La traición había dejado de ser una ingenua palabra novelesca en mi subconsciente para empantanar cada uno de mis felices pensamientos dejando a flote solo aquellos de resentimiento como escudo protector del alcance afectivo. 
¿Por que estamos desconectados...-Pensaba de forma impotente- por qué?
La necedad y el miedo anteceden todas las relaciones, poniendo sentimientos tóxicos de por medio cómo la dependencia, la prepotencia y la manipulación.
Es que aunque podía desde ese espacio elegir no mirar lo que no me gusta, no conversar lo que no me interesa, no rodearme de energías absorbentes y todos esos ejercicios que me exponían a una intoxicación emocional dejándome al exilio de la existencia, al desánimo y la incongruencia, a la soledad absoluta donde solo quedaba mi ilusión con insolencia; respirar me estaba dando pereza.
Salí del hospital adormecida del cuerpo pero despierta en percepciones. Me habían calmado la molestia intestinal pero sin sentir el cuerpo me aferraba cada vez más al dolor del espíritu, que como un holograma impregnado de deseo buscaba justificar la ansiedad suicida. 
El mundo me parecía en cualquier enfoque impregnado de odio, de guerra, literal guerra biológica, química y en todo ámbito la atmósfera me abrazaba en su hoguera desde los cinco sentidos haciéndome sentir secuestrada dentro del mismo planeta tierra.
La sociedad según mi visión momentánea era aterradora; en revistas, televisión y en todo medio a mi alcance me revivía potencialmente la hostilidad, apatía, indiferencia, negligencia, ignorancia, arrogancia, rivalidad, autoritarismo, perversión, egoísmo, poder; escoge tu (pensaba para mis adentros) entre todos los artilugios de desenvolvimiento que estamos instruidos a desarrollar para interactuar como supervivientes de esta descarnada selva donde somos el experimento más macabro del desarrollo intelectual.
Llegue a la farmacéutica con prescripción en mano tratando de relajar mi paranoia y solo conseguí imaginar cuánto en esa galería aprisionaba los sentidos de cada paciente para evadir los gritos de auxilio de nuestros cuerpos en relación al alma. Callar síntomas básicos para llevar a la salud al abismo de las consecuencias inevitables, anestesiar tempranas molestias aletargando indicios de enfermedades graves creadas por una insignificante emoción.    
Vi claramente entre los estantes los experimentos como asesinatos a toda clase de vida paralela a la humanidad para lograr cada fórmula, manifestando superioridad con la excusa prepotente de la evolución y la supervivencia como pretextos perfectos para confundir y abusar de forma arbitraria del regalo de nuestra capacidad intelectual con el desarrollo de la comunicación. 
¿De qué diablos nos servía haber desarrollado el talento de la comunicación?- pensaba con fiereza- si finalmente entre más hablamos más nos confundimos que más valdría habernos quedado bestias, así tendría sentido cada despiadada interacción. 
Tendríamos tanto que aprender de la lealtad de los animales y por el contrario los tratamos ventajosamente con crueldad poniéndonos en posición más irracional que ellos con noble instinto, rechazando reconocer que son seres de alma libre aprisionándolos en cautiverio, consumo y domesticación según nuestro apetito. 
En mi cabeza no había pensamientos menos despiadados haciéndome la imagen perturbadora de que somos la especie más peligrosa jamás imaginada al principio de la creación. 
Somos sinónimo de destrucción -pensaba agobiada- después de haber construido tanto, hemos transformado este paraíso en una basura.
Y ya está - me auto sermoneaba con descontento- confirmado desde mi desencanto anímico: Nadie se suicida por casualidad, después de todo esto ¡y como no! (me afirmaba convencida) si no puedes salir huyendo de un planeta con sofocantes habitantes pues por lo menos escapas del cuerpo que te retiene girando en torno a él.
En sincronía con las manecillas del reloj seguí un paso tras otro casi huyendo pero sin ningún destino aparente, deseando que la realidad ruidosa que me rodeaba desapareciera fugaz a mis espaldas y de alguna forma silenciara por fin las historias venenosas que se expandían rápidamente dentro de mi. 
Me topé entre los comercios de las calles para mi desgracia con todas aquellas imágenes reforzando mi amargura, animales en venta, ancianos intentando comerciar con la competitividad de los grandes establecimientos, niños harapientos ofreciéndose a oficios a cambio de una moneda o sobras de comida y apresure la marcha para perderme pronto con la distancia.  
Llegue a la calma de un pasillo entre árboles que presidían la entrada de una iglesia. Me relajé.
Recibí con agradecimiento un estremecimiento entre el silencio limitado al canto de las aves y los pasos de las ardillas jugando entre las ramas. Me dispuse a sentarme en el borde de un rodete de jardinera y suspire; el aire profundo que entro por mis pulmones intoxicados de miedo salió con la misma prisa que mi desconcierto al percibir una extraña presencia justo a mis espaldas. El susto por instinto me había girado el cuerpo y fue exacto la reacción del chico que me miraba con los ojos rozados de haber llorado el doble que yo todo ese año entero. 
No quise asustarte- le argumente tímidamente.Pensé que estaba solo, realmente no te sentí venir- contesto en voz bajita- puedes quedarte, este sitio es perfecto si quieres llorar.
Sonreí por impulso y me encogí de hombros inventándome automáticamente una historia de estar esperando a alguien, y recobre de inmediato la seguridad por haber encontrado esa excusa perfecta.
Muy bien- me dijo el chico poniéndose de pie- de cualquier forma ya me iba yo.
Me sentí conmovida por su evidente imagen desencajada y frágil, tenía unos jeans deslavados oscuros mismo color de la sudadera que parecía dos tallas más grande para su diminuto cuerpo, percibí un sentimiento similar al mío o, por lo menos, la vibración de alguien que está colapsado en pesadumbre como la que me había arrastrado a ese lugar a mi, así que le invite suplicante a hacerme compañía mientras esperaba a mi ficticia cita.
Cayó con desgano justo a donde había estado sentado pero con el cuerpo a medio girar hacia mi, juntando las manos entre sus piernas jugueteando nervioso chocando sus dedos y haciendo aros entrelazados entre ellos. 
Disculpa si me he entrometido, no he querido cortar tu meditación- le dije fingiendo no haberme percatado de sus lágrimas- vengo un poco distraída en mis pensamientos por eso no te vi.                                                                                                                        He salido de confesarme- comentó preguntándome enseguida - ¿alguna vez te has confesado ?
No quería herir sus sentimientos provocando más incomodidad en el curioso encuentro, pero tampoco podía contestarle con más mentiras, yo no había entrado a una iglesia por voluntad desde mi primera comunión. 
Si- respondí con pesadumbre- le he contado todos mis pecados a alguien que no ha sabido respetar mi secreto, por el contrario me traicionó.
El chico no pareció inmutarse; por su actitud imaginé que esperaba una respuesta acorde a sus circunstancias por que siguió comentando: 
El padre de esa iglesia me ha dicho que merezco perfectamente la penitencia que me ha impuesto la vida, y me ha mandado a advertir mi condición por honestidad con el mundo y a servir a los demás hasta el día de mi muerte para disipar un poco mi pecado...- y dicho eso enmudecimos los dos por un instante.
 ¿Qué podría opinar yo desconociéndolo todo con respecto a las normas de esa iglesia y mucho más a las razones de ese cura.
¿Tú estás seguro de haber hablado con el sacerdote?- pregunte con intriga por qué el sentido común me motivaba a creer que era un mal entendido- quizá alguien lo ha reemplazado por travesura. 
 Ha sido él y no tengo duda-continuó- vengo desde la infancia a esta misma iglesia y le conozco bien la voz.
 Los sacerdotes también son personas con problemas como tú y como yo y es de humanos errar- argüí tratando de dulcificar su experiencia- tal vez su edad, su salud o quizá hasta su estado de ánimo lo indujeron a emitir semejante "condena".   
Condena es la palabra correcta- acentuó el chico- he servido fiel a esta comunidad con la devoción de algún día pertenecer al cielo a pesar de todo y hoy he terminado expulsado sin piedad.
Habiendo apenas podido terminar de articular esa frase estalló en llanto con el amargo dolor de un herido de guerra en pleno campo de batalla. Alguien que evidentemente ha sido blanco, herido y vencido por un enemigo que espera con la obvia saña contrincante verlo sufrir sin remedio hasta su último suspiro.
¿No entiendo cómo te ha podido tratar así?- pensé en voz alta mirando por inercia hacia el edificio- creí que ahí dentro solo se respiraba armonía y se demostraba compasión. 
...para la gente normal- me refutó atribulado. 
¿Y qué es  para ti la gente normal?- le pregunte de inmediato con la intuición de algo irracional y pre-juicioso de tras fondo. 
¿Es que no lo has visto...- vociferó enojado- tú crees que somos fáciles de ocultar?
Era muy frágil y eso era claro, su lacerante herida le transportaba con sus palabras a un mundo paralelo en el que todo le causaba daño profundo y yo, como simple espectador me encontraba abrupta y sarcásticamente observando mi propia imagen de unos instantes atrás como en un radiante y vivo espejo.
Ahí estaba mi incongruencia al salir de aquella sala de emergencias con una prescripción médica que me expulsaba de la zona de sentimientos reales.
Sus facciones eran las mías, su frustración y abatimiento me habían atraído como un imán para gráfica respuesta a mis preguntas necias.
¿Te ha echado por prejuicios? - le dije con curiosidad- por que si ha sido así debes estar feliz en vez de triste - le asegure- el cielo no es un monopolio y ese edificio es una prisión de miedo bajo, no entiendo yo que condiciones y reglas ¿para que desearías ser aceptado ahí?
 Entonces y como autómata reaccionó mirándome profundamente.
Esa es la casa de Dios- dijo recriminando mi conclusión- y yo soy VIH positivo ¿cómo puedo esperar que me perdonen? 
No supe a quien rogarle iluminación o reclamar en ese instante la cadena de tabúes opresivos; ese pequeño ser lleno de terror estaba frente a mi despojándose del poco amor por si mismo para justificar como sagrada una institución que le había impregnado culpa y rechazó a si mismo.
¿Por que era tan cruel el juego de la coexistencia y más enredado que el teléfono descompuesto de los juegos de la infancia?
Comprendí con alivio mi rebeldía y el sentido de mi curiosa exploración desenfrenada casi "inmoral" a los ojos colectivos que me había entrenado para el mundo real y ver así con inclusión y sin rechazo toda situación y expresión de vida. 
Interpreté mi miedo al abandono cuando vi su terror al despojo de sus ideales.
Ese cielo por el que Él había retraído su personalidad y el cielo que yo creí perder en mi infierno emocional no eran más que el mismo cúmulo de ilusiones que nos despojaban de la coherencia por ignorancia de disfrutar nuestra propia plenitud sin intermediarios.
Y aceptando que nada sería perfecto a mis ideas pero sería perfecto a las necesidades de la armonía con que debe fluir la atmósfera que me rodea, le tome de las manos y le atraje a mi pecho.
Yo también quiero entender a mi espíritu sin que me estorbe el cuerpo- le dije con compasión queriéndole contagiar amor o inyectarle una dosis de autoestima- ¿No te das cuenta que no necesitas intermediarios para estar en armonía con Dios?...
Más delicada y rota no pudo ser su reacción, se descargo la tempestad sobre sus ojos hasta expulsar el ultimo destello de energía negativa fuera de su materia.
Este cuerpo humano es tan efímero y que poco sabe de lo etéreo. Yo no estaba frente a un muchacho defectuoso, pecador o enfermo a juicio social, estaba frente a mi misma, frente a los incoherentes miedos colectivos y las debilidades carnales que nos limitan la experiencia trascendental de la conciencia. 
Olvida las historias que te han dicho -le supliqué- olvida la tragedia que has observado en un crucifijo mal interpretado, olvida el miedo impregnado, olvida la palabra muerte.Siente el viento, en él viaja la esencia de tus antepasados, de los míos, en él viajan las cenizas, átomos y partículas, en él nos abraza la energía sabia de los que se han transformado de cuerpos humanos a la esencia misma del universo sin límites, una sabia forma del Ser, una alquimia que infunde vida eterna... 
Siento la vida - me dijo en tono de angustia- no quiero morir, siento con todo mi ser que todo es vida. 
Hoy soltaste una ilusión - le dije como si al hablar y a través de él refrendará mi convicción a superar mi propia disyuntiva- Hoy podemos haber perdido un deseo, y al perderle ha sido solo un capricho ¡no la esencia de la vida! 
Yo amo lo que soy desde mi infancia- me aseguró con desahogo- siempre y donde sea que me encontraba todo se llenaban los espacios de alegría y de vida. Aún viviendo la sombra del silencio y el miedo he disfrutado ser parte de lo que me rodea, aunque no encajara allí y... aunque muera pronto. 
Chiquillo tonto - le sentencie- tú mismo lo has manifestado ¡No hay tal cosa llamada muerte, todo es vida!
El instinto es el gran maestro en la confusión.
En cada momento decisivo generamos esa chispa que late en nuestro interior mostrándonos lo que sincroniza con nuestro ser y lo que no.
Esa sabiduría ancestral viene conectada desde nuestra raíz estomacal hasta la psique. 
Si duele y molesta quizá debemos replantear cualquier posibilidad, y elegir un camino que se conecte a nuestra armonía para continuar evolucionando.
La libertad es un derecho natural e individual de cada ser.
Si la sensación es de paz tenemos la respuesta.
Desde aquí y desde hoy atenderé mi viaje conscientemente- suspiró- ¡Todo es vida!