El odio



¿Qué como nace el odio?
Quiza no haya respuesta, o quiza esta escondida y no querramos verla.
En los ojos de un niño al que le aterra el miedo tras la lucha constante de sus padres en duelo, escondiendo su llanto sin encontrar consuelo, convirtiendose en hombre de muy pocos anhelos.
En aquel pordiosero con mirada sombria, por las miseras sobras de una vida vacia que le arrebatará el alma tras constantes caidas que muchos ignoramos con tanta egolatria, negando el beneficio que da una mano amiga, una acción tan pequeña como una semilla, que al pasar de los años de frutos sin medida.
Quiza este en las mujeres que regalan sus besos, aquellas a quien nadie les dedica un momento, pisoteando entre copas la historia de una madre, una hermana o una hija vendida en simples pesos, mercancia de placer marcada con desprecio sin conocer el fondo que les orille a eso.
Podria estar callado entre jovenes soldados, que en su afan de la gloria, se enfilan como objetos del capricho mundano de gobiernos ineptos, que escudan intereses con chantajes de heroes, y destruyen familias, los envian a su suerte, y si ésta les sonrie, vuelven aun con vida aunque los sueños rotos, sean ahora pesadillas, tras culpas que no deben, pero marcan sus vidas.
El odio tiene mas de una linea de fuego, aunque no es incurable, el antidoto es lento, y se propaga infeccioso entre seres ineptos.
Y ¿Comó se alimenta? Quiza tampoco sabremos, o pretendemos ignorarlo como ya muchos lo hacemos, dejando estas historias en las manos del viento o quiza entre columnas en las que no aparecemos por lo que no amerita que hagamos ningún esfuerzo, pues la soberbia es tanta en nuestros dias felices, que nos creemos invisibles ante los ojos del miedo, el fracaso o el olvido de los que dicen querernos, y si fuera tan certero, no habria ancianos enfermos olvidados en asilos por los que no agradecemos, y a los que el tiempo reserva amargos remordimientos. Y aunque el odio sustituye toda ausencia de nobleza, es el corazón humano, donde nace la respuesta.