Siete pecados animales: LUJURIA




La ventana fue culpable del primer día que el pecado cruzo por mi mente, de hecho fue inventada con ese propósito por alguien que como yo, necesitaba ese espacio en la pared para escapar aunque sea con la mirada del sofocante circulo prejuicioso por el que tarde o temprano acabemos brincándola en contra de nuestra voluntad, por que es observando que despiertan nuestros instintos y ese deseo animal de explorar no el exterior, pero si otro mundo, el que hay bajo otra misteriosa piel. Yo asumí como seña clara de invitación, la mirada evasiva de aquel trigueño que jugueteaba conmigo en el lenguaje que solo reconoce una vagina con alas; Pretendía no mirarme pero lo hacia cuando a propósito me descuidaba
para cerciorarme de que fuera real y con ello no me quedaba duda de que palpitaba con ansia tanto como yo. Mi corazón aceleraba tras la simple alucinación de episodios cada vez mas intensos sin dejar que mi pecho pudiera disimular la presión, tanto aire comprimido con el calor de mis venas podría haberme dejado muerta de un letal infarto si no me rendía ante la única solución, correr libremente a su lado. Nadie me habría detenido sin antes pasar por mi furia cuando definitivamente tenía que hacer lo que tenía que hacer, mis dedos habrían quedado sin uñas después de soñarlo tantas noches seguidas sin haber escuchado al menos su respiración instintiva como el sexy ronroneo felino de sus labios que entre murmullos acechaban a mi costado dejándome erizada como una prosaica gata a la que le han pisado la cola. Y es que si mi imaginación podía crear un sueño tan real, no completaba la imagen de estar entre las mismas fauces de aquel monstruo indomable que estremecía mi cuerpo con la simple amenaza de mirarme. Quede atorada ligeramente entre los barrotes del balcón, sin que mi instinto contorsionista se inmutara un segundo por una prueba tan inferior a mis habilidades de escapista, quizá con lentitud de camaleón pero la total astucia tener enfocada claramente a mi presa.
-¡Inocencia!-

Esa era yo, mi nombre se escucho con tal repique que traicionado por su instinto el huyo tras sentirse en peligro, y sabia que esos gritos me atraparían también sin remedio y sin haber conseguido mi hazaña de libertad. Me resignaba con nostalgia, por que cualquier acto movido por el cariño protector siempre me causa remordimiento y ante eso siempre es mejor no perder lo mas por lo menos, finalmente las oportunidades llegan cuando tienen que llegar y los ciclos se cumplen inevitablemente. No lo vi mas después de ese nada afortunado intento de sentirme parte activa del circulo sexual de la colonia, pero sin libertad física, no existe ninguna celda donde la mente se esclavice y así comencé a planear mi próximo intento sin errores que lo truncaran para poder saciar mi necesidad sin alterar mi comodidad cubriendo minuciosamente las apariencias, ya que en cuestión de prioridades tampoco hay que perder la cordura, una familia es lo mas cercano al cielo y su abrigo depende del respeto y lealtad que les profeses en cada uno de tus pasos, las atenciones y los cuidados no los remplaza una sesión de pasión y alto voltaje de intensidad en el lecho de un antojable desconocido que después de todo, solo se rinde a un placer en el que los compromisos se basan llanamente en una ordinaria aunque deliciosa copulación, pero el honor a estas alturas dejo de ser cosa de machos, y entonces nos toca ahora defenderlo como gatas boca arriba sin tener que evitar el placer, con la única arma a nuestro favor, la discreción.
De pronto la vida me hacia justicia cuando saliendo en mi usual paseo vespertino vi lo que parecía la recompensa a mi primer prueba superada de abstinencia, aquel monumento digno de una inspiración artesanal, como creado con las manos de un alfarero que detalló cada una de las exóticas partes de aquel cuerpo que me producía total deseo fogoso donde se me permitiera por fin desfogar toda mi pasión, y con ello explorar la veracidad de cada una de las imágenes que había maquinado mi ansiosa mente durante mi reposado instinto; camine como una diosa mitológica con toda esa energía fluyendo por mi cuerpo y dejando que estallara en el brillo de la profunda mirada que le lancé una vez que atrape su atención, excitante y genuino momento que de no ser por lo habitado de la escena y la prisa con la que avanzábamos, habríamos quemado el asfalto con una persecución emocionante dejando que el placer y los sentidos nos llevaran al limite de aquella química total.
-¡Inocencia!-

¿Por que a mi? …. Había asumido con tanta devoción los estrictos reglamentos bajo los que me acogieron para ganar un lugar privilegiado. que me parecía agonista y arbitrario no tener un solo momento de libertad para ejercer mi derecho a esta necesidad fisiológica que a estas alturas prometía explotarme el pecho ferozmente de no ser realizada. Sin embargo de pronto el se perdió entre las calles y la multitud y mi esperanza caía como un recipiente de cristal dejando en pedazos irreconstruibles mi emoción esporádica y volátil. Callada y ausente me mantuve el resto de la tarde hasta que la luna llego a iluminar mi silueta que para ese momento reflejaba la sombra de una gárgola ensamblada en el olvido de un campanario en ruinas como las trágicas novelas que pintan toda clase de emociones y dejan para el final sin tanto detalle solo un apasionado beso para cerrar con un “fin” en manuscrita con la zozobra de los frustrados amantes que esperaron tanto del otro lado de la pantalla para quedar a expensas de su imaginación con libido de fantasía. ¡Oh por todos los cielos! nada podría ser peor entonces cuando a consecuencia de tanto reproche, quizá el universo se conmovió en mis decepcionados desvelos y atrajo intencionalmente mi curiosidad con un penetrante olor en la parte superior de la alcoba como invitándome a descubrir un final sin manuscrito pero digno de mi, digno de la perseverancia de quien se atreve a soñar despierta lanzándole anzuelos a la atmosfera que me recompensaba nada menos con lo que ahí vi., la imagen de mi deseo febril, una presa que mordió la carnada desde el momento en que cruzo frente a mi e inteligentemente planeo la estrategia de un gangster que no esta dispuesto a dejar cabos sueltos hasta obtener su motín, eso me excitaba aun mas, grrr sentirme el codiciado motín de esa cacería, y mis pensamientos comenzaron a hacer el mismo efecto de los juegos pirotécnicos estallando de emoción sin cordura, sin concordar en si el era mi presa o yo su motín, ¿quién era parte de la fantasía de quién? Tal vez el planeo todo o simplemente el destino lo trajo a mi pero estaba ahí, a un paso frente a mi emitiendo peculiares sonidos que dejaron de importarme para simplemente concentrarme en llegar a el, por fin de frente, por fin conmigo y yo en posesión del erotismo que me trastornaba e inevitablemente movía todo mi ser.

-¡Inocencia!-

¡Por Dios no podía sucederme esto a mi! esta anciana me esclavizaba una vez mas asegurando el cerrojo de puertas y ventanas, repitiendo en tono determinante hasta dejarme sorda:

- ¡Mañana mismo te llevo a esterilizar, gata lujuriosa!


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