A veces la soledad nos atrapa de forma tan aprehensiva que las memorias y los fantasmas de la culpa resultan única compañía.
Los días en que el sol te da a la cara iluminandote cuando deseas oscuridad realmente no significan ninguna señal emotiva y pasamos directo al escondite de la distancia y la evasión ignorando por completo que detrás de aquellos rayos insistentes y tras nuestra acelerada huida, realmente se esconde la realidad, la respuesta, la vida que no espera a que las dudas se disipen y por las q perdemos tanto tiempo en aceptar y no solo eso, en enfrentar.
A pesar de lo que pareciera una profunda soledad que acuchilla el alma y la envenena de una forma dolorosa, su ponzoña suele ser mas sorprendente que la de un animal, haciendo efecto en el futuro inmediato de nuestro andar, cuando después de pisar y tropezar, definitivamente fortalecemos nuestros pasos con la precaución que genera una lección sobre el instinto, y la sombra precavida de cada anécdota vivida.




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Kokopelli




Baila tu danza en armonía
y al hielo intenso de las almas
invada fuego y energía
que se derrita entre las lagrimas.

Que en los acordes de tu flauta
se asombre el campo y la pradera
y cada ser adormecido
despierte en plena primavera.

Muestra tu magia Kokopelli
la que celosamente guardas
en el murmullo de tus notas
y en la delicia de tu danza.

Danza en la angustia del silencio
con tus acordes de alegría
donde las aves emigrantes
puedan volver de su agonía.

Cuando la luna te acaricie
crea melodías de esperanza,
para lograr junto a la aurora
amaneceres de abundancia.




http://sobreleyendas.com/2009/01/23/kokopelli-dios-de-los-indios-americanos/



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Tiempo


Tengo el tiempo eterno
para amarte aunque se derritan nuestras velas y la madrugada entre rocío nos sorprenda y tengas que marcharte.
Tengo aun las ansias que consumen a un adolescente confundido que tras primaveras sin alivio, desafiantes logran dominarte.
Tengo en el susurro de tus labios la combinación casi perfecta entre el sueño de un dulce refugio y la fugitiva somnolencia.
Tengo entre tus brazos la insolencia de un momento intrépido, atrevido y destilando fuego en cada vena desahogando instinto contenido.
Tengo finalmente la paciencia hasta que se de el próximo encuentro que en la rigidez de lo prohibido, le arrebates espacios al tiempo.



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