Una pauta indispensable





Se puede dominar pero no siempre...
Nunca falta el día en que todo esta de mas y solo deseas huir....
Parte de lo que pretendemos ser no nos hace inmunes a las circunstancias que nos desesperan y acaban con un desastroso momento de desesperación.
Sentir hostigamiento, intolerancia e incluso soledad aun entre multitudes es el síntoma perfecto para reconocer una avalancha de emociones a punto de arrollar cuesta abajo a cuanto tropecemos; Inevitable...
Es perfecto cuando llueve y se nubla tanto el exterior, que podemos ocultar la sombra de tristeza en la mirada que emitimos; las palabras ajenas salen sobrando por que es exacto cuando a la defensiva asumimos que nadie podrá por un momento recorrer unos pasos con nuestros propios zapatos.
Nadie sabe que hacer, así es cuando el instinto se encuentra en plena zona de guerra y apela a su poder de persuasión. Nada es gratuito, la vida y sus lecciones tienen un costo elevado y muchas disculpas por ofrecer aunque en momentos extremos es mejor decir solo adiós y dejar ir antes de que el bumerán que lanzamos con tal vehemencia continúe con energía despotricante devolviendo una estocada hecha hoguera imposible de remediar.
El ciclo de la vida es inminente, y a su paso solo algunos facilitan el proceso con tacto resuelto, aunque a cualquiera los cambios y encrucijadas logran sorprender.
Desahogarse siempre cuesta y abre portales emocionales que nos dejan vulnerables frente al mundo y su poder, pero en las ligas superiores los daños se hacen tragedias y los detalles, mayores al declinar la balanza en pro del ego dominante que en las peores circunstancias de una forma u otra nos posee como inevitables esclavos de la culpa o frustración por consecuencia.