Visión





Los que afirman odiar la hipocresía, es porque dominan perfecto esa disciplina.
Aun es imposible despertar pretendiendo que no hubo ayer y no habrá algún pretexto que preceda los miedos al mañana.

Hay memorias que mas que lecciones se aferran al instinto de conservación y nos convierten en títeres de la predisposición alimentada por el miedo.

Es subliminal pero intenso el recuerdo que impera nuestro carácter evocando todos los viejos resentimientos que nos llevan ya no a protegernos pero a convertir nuestra existencia en la trinchera del combate mezquino que de forma inevitable nos convirtió de víctimas a victimarios, cobrandole a inoscentes lo que el pasado nos mostró como destino y al que cada momento presente le sembramos un nuevo germinado en la cadena interminable de propagar la lección a quien cruce por nuestro camino.

El llanto que no es mas que un acto de desahogo, pero mezclado con la conciencia propaga peligrosamente con resentimiento un sistema de revancha con las desiciones que gobernaran nuestro día a día.

Aprendemos a sufrir en silencio y llevar bajo conjuro la polémica realidad que nos gobierna, con el mecanico instinto de supervivencia viendo con paranoia por los cuatro polos contendientes a descalificar a la menor señal de debilidad.

Somos increibles maquinas de competencia y revancha que rehusamos a rendirnos a la esencia que nos ofrece una calidad emocional sin lastimosos prejuicios.
Somos esclavos de lo que vemos negandole a nuestro espiritu encontrar la sincronía con su origen superior por que aun confiamos mas en el miedo que al poder de entregar nuestra conciencia a conectarse con su ensamble de energía perfecta.

Funcionamos a disgusto con lo que nos causa dolor psicológico que en su transtorno nos lleva a la inevitable decrepitud física, pero nos negamos al placer de cerrar los ojos, olvidar nuestra realidad prefabricada y fluir con naturalidad a la puerta del verdadero poder instintivo.
La comodidad y monotonía de "ver para creer" es síntoma de mediocridad y conformismo; el q teme perder lo poco que ha vivido por lo que nadie le describirá hasta elegir explorarlo por si mismo, se perderá ahogando su presente por su mentalidad encriptada en el pasado al que jamas ambiciono un futuro de calidad real.
Por esa razón aun tras siglos, son pocos los que visten con gloria su paso por el mundo.