Las excusas se invalidan cuando en la balanza entre los beneficios y el daño, este ultimo pesa mortal.
Hemos tratado el tema con censura por cuestión de publicidad, y hoy vemos morir al que ayer tomaba un medicamento prescrito, al que inhalo de segunda mano, al que eligió brindar por bohemio como al que inducido por encajar entre la tertulia acepta el reto y se esclaviza en un vicio que no le dejó tiempo suficiente para gozar su heroico esfuerzo por agradar por que su cuerpo no fue tan persistente como su "voluntad".




Factores muchos, excusas mil y razones más, para un tema que se siembra con la ponzoñosa semilla de la ignorancia, crece en la difusión sugestiva y florece sin precedentes a los ojos suicidas del desinterés social.
Y quizá algunos entendemos por indefensos hábitos lo que la peligrosa realidad puntualiza como adición.
Avalancha de consecuencias responsabilizando a un consumo; divina contradicción de quien elige sin carácter aunque elija por voluntad...