No hay cambio posible sin antes atravesar delicadamente el filtro del amor .





La última vez que tuve un profundo temor al rechazo, termine por convencerme de que creando esa distancia como punto inicial, había definitivamente etiquetado la relación e inevitablemente la había destinado al fracaso.
No conectar desde los silencios y las miradas definitivamente es ¡No conectar!
El gusto físico podría ser gigantesco pero rotundamente vacío si entre ambos, la inseguridad, la crítica constante como forma competitiva vuelve las conversaciones en armas de alto riesgo para sensibilidad de alguno de los dos (o de ambos) abriendo grietas irremediables, detonando el inevitable rumbo al fracaso desde el inicio de ese intento de relación.

Desde nunca, comparar, criticar con rudeza, observar con morbo, preguntar intimidades grotescas, han sido el mejor preámbulo para iniciar nada sano bajo la premisa de conocerse mejor.
La manipulación del ególatra frente al nerviosismo del embelesado, es el primer síntoma de abuso emocional que más tarde acrecentara una relación posesiva, enfermiza y potencialmente destructiva.
El ególatra teme la confidencialidad y se propone destruirla para mantener su cómodo control de las circunstancias basándose en la inseguridad e impaciencia del embelesado por agradarle y producirle simpatía, misma intención por la que el subconsciente comienza a pintar lo obscuro de atractivo y pretende disculpar la ironía, la burla y la condena como símbolo de dominio abrigador generando una especie de sumisión inmediata para encajar en el concepto del fuerte y el débil, el positivo y el negativo, el engrane perfecto entre dos polos opuestos para encajar a la perfección en lo que por costumbre reconocemos como amor.
Ese "amor" disfrazado de YO la parte fuerte y TÚ parte débil por ser ya un rol, una técnica milenaria que por costumbre cultural etiquetamos de pareja.

Analizando la palabra "pareja" ¿no debería por el contrario ser un dúo y no un opuesto, en quienes pondere una semejanza tal que irradie cordialidad en movimientos y pensamientos para complementarse al contrario de retarse?
Independientemente del irracional uso que al amor se le atribuya últimamente, no deja de ser amor a secas, descolgandole atributos como decepción, tristeza, nostalgia, llanto y todos esos etcéteras que se han pegado como parásitos al sentimiento del amor, haciéndole responsable de desmanes que nada tienen que ver en su concepto.

Pasando nuestras ideas por un filtro de integridad ¿quién le a dedicado tiempo fortuito al arte... (sin imputarle excusas caprichosas) simplemente al arte de amar?