Reflejos

Después de todo, es válido no ser feliz consigo mismo, y poder reclamar e incomodarse hasta entrar en el sin fin de la catarsis que te dirija hacia la transformación.
He visto demasiados conformistas morderse la lengua deseando no haber dado tantos "si" en vez de "no" y recorrer la mitad de su historia con la sonrisa quieta y el alma congelada.
Yo también en las etapas de vergonzoso claustro por mis sentimientos, fingí reír cuando las lágrimas ahogaban mis cuerdas vocales con el deseo más desgarrador intentando su propia revolución por libertad entre mis hipócritas y reprimidos públicos sentidos.
Ser feliz es un estado tan natural que incomoda a la conciencia amaestrada del hombre que ha leído, visto y aprendido tanto, que mecánicamente se mueve cual artilugio y juzga a la naturaleza de tal diabólica magia como en la inconsistencia irreal, dejando los espacios más simples de llenar con tantos vacíos incongruentes por teorías ridículas de los célebres que camuflaron las reglas de la verdad absoluta, con su robótica y conveniente verdad.
Basta que te incomodes, basta que te reveles, basta que te definas y que rehuses a ser esa botarga animada de este recital llamado sociedad; basta que te fastidie la monotonía y vuelvan tus fibras íntimas del alma a sentir la vida para que mil sonrisas y carcajadas reprimidas por el silencio que exige tu papel entre lo colectivo se pulvericé intrínseco y divino extendiendo sus alcances al ilimitado poder de ser tan único innato como tu libertad emocional.
Entonces no me extraña el estado depresivo. No me extraña el obseso tan fortuito que en la búsqueda y lágrimas reclame ser tal espíritu infinito y leal a sus convicciones fijas en romper reglas y atreverse a crear su realidad.
No me extraña si sufren o si imploran, por que con la certeza fija en el ahora, vivo la realidad de la promesa de que el reino fructífero en riqueza amanece a los ojos del alma que creyó firmemente aún sin ver.
No me extraña jamas quien se confiesa que ataca por ahogarse en la impotencia de lo que a través de ti logra exponer; el que una vez que la ira y la pobreza de su espíritu atado a un débil cuerpo en marioneta, desea desde la entraña florecer.