Al final del recorrido el camino es simplemente camino, por que los pasos dados lo han dejado atrás.
No hay ayer por que hasta la brisa se evapora así que no hay razón para mantener la vista atrás.
Aunque te das cuenta que nada es lo que parece, nadie lo que pretende, y que por más expectativas que se pongan en una persona o situación las cosas fluyen y avanzan como deban ser por que la realidad no concede caprichos.
Estas, eres, sientes, aún respiras y ese es definitivo indicio de que todo continuara, pero tu eres quien elige hacia donde.
Entonces palpas el presente y simplemente dices ¡Gracias!



Graduar el alma

Nadie tiene éxito seguro ni gloria comprada.
Hoy somos una carcajada y mañana agudo llanto.
Respiramos lo más puro del oxígeno y elegimos contaminarlo.
El placer también duele y el dolor es excelente maestro para confrontar con conciencia la realidad.
La vida es todo y nosotros nada.
No apreciamos la tierra y es la única que nos impulsa al nacer y nos envuelve al morir.
Tenemos un cuerpo fluyendo en libertad y las ideas esclavizandolo.
Es irónica la ansiedad por el futuro cuando lo único que nos espera es la puerta al infinito que para atravezarla nos exige entregar el cuerpo, y amamos tanto lo superficial que desprendernos de él nos provoca terror cuando el único requisito para disfrutar de la eternidad es renunciando a todo...
Incluso al tiempo.
Somos amantes del tiempo y gobierna de tal manera nuestra psique que en pleno momento de disfrutar estamos sufriendo por la prisa y relajarse cuesta un gran esfuerzo por desprendernos de la idea de que al hacerlo, perderemos el tiempo.
Cuando todo termina en realidad algo comienza.
Así seamos o no, estemos o no, lo aprobemos o no, vivamos o no.
Dejamos la tarea de vivir para comprometernos con el ejercicio de sobrevivir.
La tarea de vivir es regla general al ver la luz del mundo, el ejercicio de sobrevivir es cláusula de un contrato llamado sociedad.
Lo que conviene al alma disgusta al cuerpo y lo que fascina al cuerpo lo destruye. Entonces es cuando vacíos y desesperados buscamos a un alma que vagabunda y descuidada siempre resulta fiel y dispuesta a arroparnos. Ahí comienza la catarsis de prejuicios sobre reglas de creer y ¿a quién creer?
¿A dónde llevo a mi alma a que se pula?
¿En qué escuela de fe inscribo mis ansias de aprender?
¿Quién me ofrece lo que conviene a mi capricho de aprender el dominio de mi propia alma?
¿Qué escuela de fe me dirá lo que quiero escuchar?...
Graduar el alma es desprender el apego hacia los chantajes del mundo para poseer el grado de iluminación que es la llave absoluta para trascender.
La puerta que más tememos es el
umbral de la muerte, pero temíamos profundamente a los eclipses, a la rotación de la tierra al rededor del sol, a las tormentas y al espacio exterio,r hasta que lo descubrimos y explorando nos dio la libertad emocional de tranquilizar esa instintiva alerta en natural transición; ¿Entonces...









La expropiación


Es triste saber que eres de una tierra fértil, sabía y con la leyenda histórica más apasionante de costumbres ceremoniales, artesanales y culinarias espectaculares. Y pensar que esa nación entera se disfrazo de "halloween" adoptando ridículas actitudes copia absorbente de lo peor con
que nos influye la mercadotecnia. Consumimos la competencia alimentando la venganza y el desprecio mutuo creyendo parecernos más al extranjero simplemente por imitar su porte que finalmente desentona con nuestros rasgos nobles, hospitalarios por la genética acogedora que heredamos bajo la misma piel.
Contribuimos al repudio de nuestro propio acervo cultural avergonzando el uso de dialectos, atuendos, cultos y tradiciones de quienes aún se arropan con ellos cotidianamente, negándoles el derecho nato de alimentar nuestra ética con sus ejemplos de respeto por todo cuanto nos rodea haciendo florecer la mágica conexión que antes de ser colonizados y despojados de su pureza espiritual, mantenían en armónica sincronía con el universo.
Satánizamos el simple ejercicio de percibir el cuerpo como la pieza clave en el engranaje en que gira la vida, y dudamos de las prácticas naturales para limpiar energías que oscurecen el plano espiritual enfermando como consecuencia el cuerpo físico; nos burlamos de las sabias palabras de un anciano que quizá no recorrió más universidad que las lecciones de su vida y aprendió a superar las pruebas sin más calificación que las llagas en sus pies, y las cicatrices de un mundo que reprueba y condena su sabiduría ancestral por temor a enfrentar su propia ignorancia disfrazada de intelecto superior por haber seguido un sistema sanguinario que apuñalo a traición con firme intención de extinguir a su propia estirpe y globalizo la humillación sustituyendo ancestral cultura por sus innovadores "conocimientos" basados en convenientes cláusulas manipulables.
Bailamos todos al ritmo de las enormes cadenas comerciales, venas en el gran proceso de monopolio que incluye explotar cualquier clase de organización en desarrollo social desde la pasión artística, la indagación científica, la política que fuera de organizar, atropella, hasta la religión convertida en el peor chantaje emocional para vulnerar aún más lo poco que le sobrevive a la fe.

Somos globos desinflados en cuanto a patriotismo y al nivel de estas emociones orillando a consumir un fraude de sociedad amaestrada como títere por el monstruo dominante de la falsa información que ataca por todos los medios de comunicación hipnótica masiva, no apetece con esto, a los pocos que aún guardamos el amor a la evolución basada en la balanza del abrigar estos tesoros genuinos que aún nos pueden sorprender en su potencial; apoyar con vehemencia a nada que tenga que ver con la nueva faceta de un país adulterado donde gobierna la ignorancia, pondera la prepotencia, se ocultan magnicidios con circos faranduleros, se desconoce y denigra al propio, por dar una imagen conveniente al extraño, se premia el ridículo y se ovaciona de pie la estupidez.