La expropiación


Es triste saber que eres de una tierra fértil, sabía y con la leyenda histórica más apasionante de costumbres ceremoniales, artesanales y culinarias espectaculares. Y pensar que esa nación entera se disfrazo de "halloween" adoptando ridículas actitudes copia absorbente de lo peor con
que nos influye la mercadotecnia. Consumimos la competencia alimentando la venganza y el desprecio mutuo creyendo parecernos más al extranjero simplemente por imitar su porte que finalmente desentona con nuestros rasgos nobles, hospitalarios por la genética acogedora que heredamos bajo la misma piel.
Contribuimos al repudio de nuestro propio acervo cultural avergonzando el uso de dialectos, atuendos, cultos y tradiciones de quienes aún se arropan con ellos cotidianamente, negándoles el derecho nato de alimentar nuestra ética con sus ejemplos de respeto por todo cuanto nos rodea haciendo florecer la mágica conexión que antes de ser colonizados y despojados de su pureza espiritual, mantenían en armónica sincronía con el universo.
Satánizamos el simple ejercicio de percibir el cuerpo como la pieza clave en el engranaje en que gira la vida, y dudamos de las prácticas naturales para limpiar energías que oscurecen el plano espiritual enfermando como consecuencia el cuerpo físico; nos burlamos de las sabias palabras de un anciano que quizá no recorrió más universidad que las lecciones de su vida y aprendió a superar las pruebas sin más calificación que las llagas en sus pies, y las cicatrices de un mundo que reprueba y condena su sabiduría ancestral por temor a enfrentar su propia ignorancia disfrazada de intelecto superior por haber seguido un sistema sanguinario que apuñalo a traición con firme intención de extinguir a su propia estirpe y globalizo la humillación sustituyendo ancestral cultura por sus innovadores "conocimientos" basados en convenientes cláusulas manipulables.
Bailamos todos al ritmo de las enormes cadenas comerciales, venas en el gran proceso de monopolio que incluye explotar cualquier clase de organización en desarrollo social desde la pasión artística, la indagación científica, la política que fuera de organizar, atropella, hasta la religión convertida en el peor chantaje emocional para vulnerar aún más lo poco que le sobrevive a la fe.

Somos globos desinflados en cuanto a patriotismo y al nivel de estas emociones orillando a consumir un fraude de sociedad amaestrada como títere por el monstruo dominante de la falsa información que ataca por todos los medios de comunicación hipnótica masiva, no apetece con esto, a los pocos que aún guardamos el amor a la evolución basada en la balanza del abrigar estos tesoros genuinos que aún nos pueden sorprender en su potencial; apoyar con vehemencia a nada que tenga que ver con la nueva faceta de un país adulterado donde gobierna la ignorancia, pondera la prepotencia, se ocultan magnicidios con circos faranduleros, se desconoce y denigra al propio, por dar una imagen conveniente al extraño, se premia el ridículo y se ovaciona de pie la estupidez.