Amo la libertad de expresión y respeto a donde el espíritu guíe a cada corazón.





No hay organización religiosa que pueda interpretar sin divisiones ideológicas, el alcance real del amor de la creación, que además nos regalo como prueba de su infinito poder, el "libre albedrío".
Cuando despojemos nuestra conciencia de necedad y dejemos de aspirar a que todos piensen como nosotros, nos llenaremos de energía pura y renovadora generando la verdadera sanción interior, por lo que no tendremos que hablar más para convencer a nadie de ser parte de un culto, por que nuestra humanidad, espíritu y personalidad conectada al alma del universo inspirara por si misma.