La vida es un minuto


Es el minuto en que pienso en ti.
Es el minuto en que no estás conmigo.
Es el minuto en que me perdí por tratar de encontrar mi pasión contigo.
Rogando que aún fueras alguien a mi lado, inventando en terceros lo que amaba en nosotros, intentando en silencio recrear el pasado.

Pero la vida es el minuto que no regresa, el minuto que no interesa y el minuto en que debo olvidar, el minuto en que me has olvidado... el minuto en el que la desgracia logró arrancarme feroz de tu lado.

Nuestra vida fue el minuto desperdiciado, es el poema jamás recitado, la canción sin notas ni sonido, la creación que el mundo ha destruido.

La vida es tan corta que comenzó en mi, cuando ya tú habías terminado, me ilumino con la luz de quien se ha apagado, aún juega y respira con el aliento de un desahuciado y revive en la historia de alguien recién creado.

La vida es el minuto que me arrojó a la distancia; un minuto en que tu vida quedo en pausa y en la sombra tan fría de mi nostalgia, el minuto infeliz en que nada hizo eco a mi plegaria.

La vida es...
cuando ya no somos,
y viaja con el tiempo como aliados profundos,
conquistando un minuto de la historia perdida
de la que fue prohibida, causante de mi herida, intempestiva huida cómplice de tu inerte despedida.











Perfectamente diferentes

La idea de ser todos compatibles es absurda cuando podemos ser perfectamente diferentes disfrutando la diversidad como un jardín lleno de miles de texturas y colores.

No somos mitades, somos un entero maravilloso, un todo y único ser impregnado de lo que permitimos.

Somos responsables de nuestra individualidad pero no tenemos poder externo en los demás.

La magia de ser únicos es estar cada uno eligiendo su presente.

La resonancia del pasado es triste cuando la cadena de historias son juicios heredados haciendo eco en este presente en forma de miedo y frustración, que nos deja actuando desde la limitación.

La zona de confort es más peligrosa que saltar al vacío. Nos convierte en seres frustrados y temerosos siempre a la defensiva de un territorio que jamás poseeremos por qué estamos de paso.

Relacionarnos con la humanidad nos deja en un lugar de poder o de pobreza según nos inspire el espíritu y se lo dejemos claro a la razón, todos crecemos y cambiamos según nuestras elecciones en cada circunstancia; afirmar (juzgar) que conocemos o sabemos la historia de alguien más es limitante, por qué sólo conocemos episodios, más no la creación constante en su espacio de vida. Exactamente como en ocasiones nos etiquetan a nosotros por un momento de convivencia que les deja un juicio eterno: ¡Qué injusto es estancarnos en tan pequeña visión!
Nos perdemos de muchos otros matices de cada ser.

Tus ojos no ven lo que ven los míos. Ni tú historia ni la mía son reales si la cuenta un extraño, por qué desde tu espacio a la distancia la descripción de tu visión es distinta, y desde mi espacio así sea en la oscuridad ¡yo soy luz!





Somos canales.

Esta mágica forma de la creación nos está permitiendo reconocer por fin que todo cuanto atraviesa nuestra mente es fuente de energía que canalizamos para transformar.

¿Cuál es la clave secreta de esa canalización transformadora?

El libre albedrío; es un regalo que se nos da para elegir, para crear y así servir o destruir, positivo o negativo, aceptación o rechazo, alegría o depresión, sanción o enfermedad, por que determina la magia blanca o magia negra que nos habita y emitimos energéticamente a nuestro entorno inmediato que eventualmente hace eco sobre la energía de la tierra y sus canales fluyendo a nuestro alrededor.

Por eso somos responsables desde nuestra personalidad y los matices de nuestro carácter, de vacunar o envenenar con nuestra energía.
Enviemos lo que amaríamos recibir, por que en el universo que nos abraza, todos somos uno dentro de esta esfera mágica llamada existencia.

 





Vivir tu sueño

Todos nacemos con una habilidad y una torpeza.
Por eso es inútil exigirnos realizar algo para complacer a los demás, por que aunque les amemos, nuestra virtud solo florece en armonía con nuestro propósito de vida.
No podemos vivir la idea de alguien más, por qué tenemos la capacidad de generar las propias que nos harán genuinos y realizados.
Hay muchas formas de viajar, y múltiples caminos también; la comodidad es un ancla que nos heredan como buena idea para no tropezar historias ajenas, pero nuestra propia historia está en rumbo y los obstáculos son herramientas fundamentales para fortalecer nuestra voluntad y cumplir nuestra propia misión.
Quien no intenta, se equivoca y práctica con pasión, jamás se convierte en experto de su objetivo.




Mariposas caprichosas

La realidad no cumple caprichos.
Aún con la ley de la atracción y los códigos de vibración positiva para crear nuestro presente, la realidad tiene su propio eje como el engrane en el que encajamos todos los seres humanos para sincronizar, por esa razón ciertos deseos (que son "caprichos" por qué están fundamentados en una realidad que afecta a terceros para complacernos a nosotros) no circulan con armonía y si los forzamos a suceder se convertirán tarde o temprano en la razón de nuestro bumerán llamado karma, por que al restaurarse la armonía universal, las circunstancias forzadas desencajan y se reflejan en incomodidad, sufrimiento, inestabilidad y resentimientos que nos afectan por parte muchas veces de lo que más deseamos que nos beneficie.
La realidad no cumple caprichos, por lo cual en el arte genuino de crear prosperidad es necesario hacer una pausa y meditar si lo que estamos deseando nace desde el espíritu impulsando al corazón o desde el estomago impulsando al cerebro; el espíritu es siempre el creador y el estomago olvida a veces que su función es drenar y no, culpar a la vida por lo que no sucede como sus antojos pretendan deleitar.




...como siempre...

Descubrí como siempre, que en la diferencia está la igualdad, que no todos tenemos que ser iguales para estar de acuerdo y no todos tenemos que estar de acuerdo para ser iguales.
Descubrí que mi paz no tiene precio, no se negocia y es invaluable para mi salud y sincronía con el universo; descubrí que la guerra es la falta de respeto y que el respeto es la cerradura para abrir la puerta de la paz.
Descubrí que amo mi vida aún con un pasado que un día odie, y que aceptó las circunstancias por qué me tienen en la plenitud emocional que por fin logre.
Descubrí que el trabajo del Ser es un trabajo continuo y que el haber aprendido no me hace maestro y el saber un camino no me hace guía, por el contrario me permite asombrarme de lo increíble que es este viaje y lo poco que hemos visto en nuestro limitado recorrido.
Descubrí que puedo ser más que una simple expectativa y que quienes me aman reconocerán mi felicidad y se alegrarán conmigo, y los que no me aceptan es por qué están librando sus propias luchas en el proceso de evolucionar. Algunos llegaron antes y otros pasaron sin siquiera notarlo, pero los que estamos en pausa, estamos descubriendo el mágico efecto del trayecto en este increíble camino.