Mariposas caprichosas

La realidad no cumple caprichos.
Aún con la ley de la atracción y los códigos de vibración positiva para crear nuestro presente, la realidad tiene su propio eje como el engrane en el que encajamos todos los seres humanos para sincronizar, por esa razón ciertos deseos (que son "caprichos" por qué están fundamentados en una realidad que afecta a terceros para complacernos a nosotros) no circulan con armonía y si los forzamos a suceder se convertirán tarde o temprano en la razón de nuestro bumerán llamado karma, por que al restaurarse la armonía universal, las circunstancias forzadas desencajan y se reflejan en incomodidad, sufrimiento, inestabilidad y resentimientos que nos afectan por parte muchas veces de lo que más deseamos que nos beneficie.
La realidad no cumple caprichos, por lo cual en el arte genuino de crear prosperidad es necesario hacer una pausa y meditar si lo que estamos deseando nace desde el espíritu impulsando al corazón o desde el estomago impulsando al cerebro; el espíritu es siempre el creador y el estomago olvida a veces que su función es drenar y no, culpar a la vida por lo que no sucede como sus antojos pretendan deleitar.