El lenguaje es una puerta o un laberinto...

Cumplir caprichos ajenos para que te quieran, te valoren y te acepten es la inseguridad más común del universo.
Por no cumplir caprichos ajenos, se distancian los caprichosos tras monumentales berrinches, cosa que en vez de trágica es fortuita, ya que la amistad real nunca se pierde por trivialidades.
El lenguaje es una puerta o un laberinto, depende de la sintonía en que se encuentre el emisor y receptor. Regularmente cada quien escucha según su educación y sus caprichos.
Nunca es una tragedia romper relaciones por caprichos, por el contrario, es la puerta abierta dejando salir a las sombras de la manipulación para dar espacio a mas luz en tu vida.