Vete


Te suplico que no hagas de mi memoria tu bodega de insolentes recuerdos.
Vete con todo lo que llegaste a mi.
Tus palabras sumisas y cariñosas, tus sonrisas coquetas y pretenciosas, los encantos del brillo que había en tus ojos y las manías curiosas tejiendo historias en mi agitado cuerpo.
Te ruego que no juegues a esconderte en recuerdos, te pido que no salgas en frases espontáneas ni de pronto aparezcas en las notas hirientes de una ingenua canción.
No hay espacio en mi espacio, no hay más tiempo en mi tiempo ni ganas en mis ganas.
Yo no te pertenezco, entonces no te adueñes del único tesoro que guardo para mí.
Refúgiate en tus sueños y déjame dormir.
Despeja mis suspiros que el aire es para mi.
Vete sin dejar huella como lo hizo tu cuerpo.
Despégate de mi alma y déjame vivir.