Cómo a ti, todo quiero.

Te dije que te quiero por qué yo se querer.
Te dije que te quiero por que me manifiesto y con mis sentimientos practico el ejercicio de la espontaneidad.
Te dije que te quiero no por que seas lo único que yo puedo querer, si no por que querer es mi estado mental y quiero muchas cosas como quiero la vida, como quiero las rosas, la música y la comida.
Te dije que te quiero, si, te lo dije en seguida.
Por que escarbar el alma me toma un par de días, y puede que te quiera para toda la vida pero no en exclusiva por que el mundo me solicita.
Te pareció tan extraño que me juzgaste luego, pero no me avergüenza la inocente expresión. No es la simple palabra la que causó revuelo, es el acto gestado que rompió tu costumbre, y más que la costumbre rompió el caparazón.
Rompió con la distancia que al cariño le diste y después fríamente renunciaste al amor.